En los últimos meses, he escuchado a los oradores como utilizan historias legendarias (Acres de diamantes, La baca, he incluso parábolas bíblicas que todos conocemos). Estos oradores al margen de estas historias, su contenido en el discurso era oportuno y pertinente, se podía sentir que hablaban oradores realmente expertos en sus materias.
Yo sugiero que en lugar de contar una historia a partir de una analogía, un libro de ilustración, o peor aun historias que hemos oído de otros oradores. Piense en su propia experiencia personal o profesional y utilice esos ejemplos. El material es excelente, es tuyo, tu eres el experto en el tema. Por otro lado al personalizar, contar tus propias historias, muestra al público un orador cercano y permite que contactemos emocionalmente con nuestra audiencia.
Tanto si eres un orador experto como si no, todos tenemos experiencias personales y profesionales con las que ilustrar, las cuales contadas en primera persona, enfatizándolas, inyectándole un poco de pasión y emoción, seguramente consigan la atención del público dejando ver que somos personas cercanas, dándole a la audiencia una sensación de calidez y confort.
Si piensas que en tu vida personal o profesional no tienes historias que contar a tu audiencia, te demostrare lo contrario. Estoy convencido de que cualquier orador ha vivido situaciones e historias interesantes que deberían de ser contadas, solo hay que darle a esas situaciones el toque de historia ilustrativa personal.
Algunas Ideas para crear historias ilustrativas ante una audiencia.
- Hablar acerca de ti. Dar una línea de tiempo sobre tu vida.
- Hablar acerca de por qué eligió su carrera universitaria.
- Contar como inicio su primer negocio o trabajo.
- Compartir con el público las fiestas del pueblo donde vive o fiestas favoritas.
- Compartir las tradiciones de vacaciones en familia o en países extranjeros.
- Hablar acerca de un gran lugar que ha visitado.
- Una situación vergonzosa.
- Como conseguí lograr mis metas.
- La ilusión del día de mi boda.
- Recordar los nervios cuando di mi primer beso.
- Compartir como cocinamos nuestra receta favorita.
Estas son algunas ideas, pero si haces un recordatorio en el tiempo seguro que encuentras muchas otras situaciones que puedes utilizar cuando hables en publico.
Otra sugerencia para evitar contar historias antiguas o muy conocidas en discursos, es leer libros de no ficción. A menudo en estos libros se encuentran historias personales las cuales la gente apenas conoce. Estas historias pueden añadir mucho valor en tu discurso. Uno que estoy leyendo, que es rico en material ilustrativo es Mountains Beyond Mountains por Tracy Kidder.
Recuerda que el ser humano tiene interés por lo nuevo lo fresco, nadie quiere escuchar historias repetitivas que todos sabemos como acaban. El contenido de tu oratoria puede ser maravillosos o de “vanguardia” pero si lo rellenas con historias anticuadas y repetitivas, aburrirás a la audiencia, quitaras el impacto del discurso y será uno mas. Así que sáltate el ejemplo clásico y cuenta tu propia historia.

